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  • Fabio H. Soto Salom

Relación entre la gestión financiera y la responsabilidad social

Updated: May 28


Como es de todos conocido, la actividad económica se caracteriza por la escasez de recursos, siendo uno de los recursos más escasos el dinero, razón por la cual las empresas modernas, globalizadas y en constante dinamismo, consideran a las finanzas como un elemento integral y vital de sus procesos de negocio. Es por esto, que el manejo de los recursos financieros, requiere un mayor énfasis de comportamiento ético, ya que el o los encargados de las finanzas gerencian un recurso cuya carencia o manejo inadecuado afectará a todos los grupos de interés del negocio, tanto internos como externos.

La gerencia financiera toma decisiones que afectan de manera más o menos directa a un considerable número de agentes y grupos de interés, dentro y fuera de la empresa, muchas veces estos grupos tienen objetivos distintos entre sí, pero normalmente tienen también intereses legítimos. Por esto, la gerencia tiene que tratar de considerar y equilibrar esos intereses, tanto internos como externos en la vía de la satisfacción de los stockholders.


A continuación se describe la relación entre la gestión financiera y la responsabilidad social para cada para las siguientes áreas:


1.Financiamiento-Origen de los fondos


Se puede decir que el financiamiento en el punto de partida del comportamiento ético de las finanzas de las empresas, las cuales independientemente de su tamaño, requieren del uso del financiamiento, el cual puede provenir de distintos orígenes, tanto internos como externos.


Ante las necesidades financieras, tanto de las personas jurídicas como naturales, los mercados monetarios se han diversificado y extendido a lo largo de todas las economías, siempre con el objetivo de obtener rendimientos rápidos a través de operaciones, siempre con el objetico de obtener rendimientos rápidos a través de operaciones, las cuales generalmente, son más que económicas y empresariales, adquiriendo el carácter de especulativo y en ocasiones hasta ilegales.


Existen diversas fuentes dispuestas a suministrar a las empresas recursos financieros, algunas con mayores niveles de exigencias que otras. Es en este aspecto donde las empresas deben tener sumo cuidado y escepticismo al tomar decisiones de financiamiento, para evitar escoger fuentes de financiamiento de orígenes oscuros e ilegales. De allí se deriva la necesidad de la vigilancia permanente de todos los involucrados, para que exista en todo momento transparencia de los fondos obtenidos, así como los usos que le habrán de dar.


En este sentido, Cuesta (2005) establece que es crucial en el camino hacia la responsabilidad social empresarial el papel de la intermediación financiera directa ejercido por los bancos a través de la concesión de créditos. Algunos bancos más responsables socialmente han empezado a adoptar técnicas para evaluar los riesgos medioambientales, sociales y, en general, de reputación, lo que aumenta la probabilidad de exclusión de la financiación para las empresas menos responsables socialmente o en el mejor de los casos el empeoramiento de las condiciones contractuales de sus préstamos, favoreciendo de ese modo a las empresas más responsables socialmente y estimulando por lo tanto una creciente responsabilidad por parte de todas las empresas.


Es por ello que, las empresas pueden contribuir con la responsabilidad social escogiendo y teniendo relaciones con instituciones financieras caracterizadas por ser socialmente responsables de manera de asegurar la legitimidad de las fuentes de financiamiento. De igual forma, las fuentes de financiamiento propias deben provenir de actividades lícitas y que contribuyan con el bienestar el crecimiento económico de la sociedad, con un equilibrado beneficio para todos los grupos de interés de las mismas.


Se podría decir que uno de los buenos usos que se le puede dar al financiamiento obtenido de instituciones financieras es destinarlo a actividades, acciones o proyectos socialmente responsables, ya que de esta manera el costo del financiamiento se retribuye con beneficios a los stakeholders de la empresa.


De manera general, las empresas deben hacer un equilibrado y planificado uso del financiamiento, de manera de no comprometer su rentabilidad y poder cumplir responsable y oportunamente con los pagos correspondientes.


2.Tesorería-Rentabilidad


Lo delicado e importante de disponer de un suficiente flujo de efectivo, manejando con buen criterio las situaciones de déficit o superávit, así como conocer la capacidad de endeudamiento de la empresa para honrar los compromisos, hace que el área de tesorería de las empresas sea prioritaria al momento de medir la responsabilidad del negocio.


Es importante que las empresas establezcan políticas y estrategias para el eficiente manejo de los flujos de caja, considerando siempre entre los criterios de asignación de recursos monetarios, la exigibilidad de los compromisos y obligaciones que tiene con sus diferentes grupos de interés. En caso que las empresas decidan ejecutar actividades directas de responsabilidad social, ya sea con sus excedentes monetarios o con fondos fijos predestinados para tal fin, pueden utilizar como práctica crear una partida presupuestaria para los fondos destinados a las mismas, de manera de llevarles un control y seguimiento.

Por otra parte, el gerente de finanzas, tiene altas responsabilidades con la empresa y sus grupos de interés de la misma. Entre sus funciones Güerere (2008) menciona las siguientes:


- Planificar el tamaño y vencimiento de los flujos de caja, permitiéndole cumplir oportunamente con las obligaciones contraídas, evitando en lo posible incurrir en endeudamientos no planificados (responsabilidad y rentabilidad).


- Evaluar el costo que representan los recursos financieros, lo cual permite conocer lo importante de darle la mejor utilización, evitando los gastos no reproductivos a algunas veces excesivos.


- El riesgo que implican sus decisiones, las cuales al ser tomadas de forma incorrecta traerían consecuencias negativas para todos los grupos de interés, mientras que sus aciertos se traducirían en beneficios colectivos.


- Evaluar y cumplir con las normas legales, de manera de no violentar la forma de actuar de la sociedad y evitarse sanciones que acarren costos adicionales y afectar los flujos de caja, así como perjuicio a la imagen y reputación de la empresa y sus integrantes.


- Considerar los intereses de los grupos de interés, ya que estos esperan un rendimiento financiero suficiente para satisfacer sus aspiraciones de remuneración, rendimiento y cumplimiento de pagos.


- Considerar los intereses de la sociedad, de quien espera obtener aportes y beneficios de todas las empresas y grupos que la integran.


3.Inversión


Como se ha mencionado anteriormente, la empresa tiene la necesidad de convertirse en una entidad capaz de generar bienestar no solo a quienes la conforman, sino también a la comunidad que la rodea, la cual de cualquier forma le presta un servicio y espera una retribución. Es por ello, que la empresa debe convertirse en un ente coadyuvante con otras organizaciones en impulsar el desarrollo social.


Las empresas con su actuación social transparente y de aportes traerán beneficios al entorno social donde opera, y estos beneficios se revertirán a la empresa a mediano y largo plazo, ya que crearán una conexión entre el negocio y la comunidad, donde ambas sienten la necesidad y el respeto hacia la otra.


Es importante mencionar, que toda empresa debe tener un nivel de rentabilidad, el cual le permita crecer, mejorar y desarrollarse, considerando las necesidades de sus grupos de intereses internos y externos.


De acuerdo con Cuesta (2005) las inversiones socialmente responsables “son aquéllas que a los tradicionales criterios financieros añaden criterios sociales y medioambientales permitiendo a los inversores combinar objetivos financieros con valores sociales, vinculados a ámbitos de justicia social, desarrollo económico, paz y medio ambiente”.


Del mismo modo, este autor señala que el ahorro ético es una fórmula de inversión que, sin renunciar a la rentabilidad, permite al ahorrador dirigir su excedente hacia aquellas empresas que contribuyen positivamente a un desarrollo justo y equilibrado. Él las llama inversiones éticas, las cuales no suponen ninguna innovación en el campo de la ingeniería financiera, simplemente hacen explícito su contenido social, medioambiental o redistributivo.


Este tipo de inversiones utilizan los instrumentos que proporciona el sistema financiero convencional para canalizar recursos hacia iniciativas y proyectos en los que se conjugan criterios de rentabilidad económica y social. De igual manera, éstas suponen un importante compromiso social del inversor, ya que permiten canalizar ahorro hacia proyectos o empresas que contribuyen al desarrollo en países empobrecidos así como hacia organizaciones o sectores excluidos del crédito y la financiación dentro de los países desarrollados. En definitiva, son instrumentos alternativos y complementarios de financiación para la acción social y el desarrollo que en algunos casos permiten al inversor reforzar sus derechos de propiedad como accionista.


En este sentido, el mencionado autor afirma que las inversiones socialmente responsables son dirigidas hacia empresas que acrediten buenas prácticas en materia de responsabilidad social corporativa y que, por tanto, cuenten con una buena calidad de gestión y de gobierno. Si la responsabilidad social empresarial se concibe pues como un estadio óptimo en la búsqueda de la excelencia empresarial, una adecuada gestión financiera exigirá tener en cuenta el comportamiento de la empresa con la sociedad y el medioambiente.


En este mismo orden de ideas, este autor menciona que actualmente, existe una mayor presión social hacia un comportamiento más responsable de las empresas, motivado en gran parte por los escándalos protagonizados por grandes corporaciones vinculados a falta de transparencia y ética. Es por tal razón que el mercado cada vez más, valora los activos intangibles de la empresa: reputación, buen gobierno, sostenibilidad, y las nuevas estrategias empresariales van dirigidas a gestionar adecuadamente estos activos para atraer nuevo capital e inversión. La inversión socialmente responsable procura entonces participar en la restauración de la confianza del sistema y de transparencia de los mercados, y proporcionar al gestor una herramienta de control de riesgos que le permita seleccionar mejor sus inversiones.


Por otra parte, el referido autor esboza que dependiendo del grado de compromiso del inversor, existen una serie de productos financieros éticos muy diversos. Desde instrumentos financieros convencionales, que simplemente tratan de discriminar la inversión a favor de empresas y organizaciones socialmente responsables, participando en ellas a través de los mercados financieros tradicionales; hasta fórmulas de financiación más alternativas para proyectos de cooperación en el Sur o de acción social en países del Norte. Según la naturaleza del instrumento empleado pueden consistir en créditos o préstamos (rotatorios o microcréditos), fondos de garantía, fórmulas de participación directa en el capital (capital-riesgo o operaciones de canje de deuda por desarrollo) o la inversión en empresas mediante la adquisición de valores de forma individual o colectiva.

También existen otros mecanismos como los dirigidos a financiar proyectos o actividades específicas como cultivos biológicos, comercio justo, crédito a artesanos, entre otros, u otras más sencillas como la emisión de depósitos o préstamos solidarios.


De igual manera, las inversiones sociales pueden ejecutarse actuando la empresa directamente con la comunidad a la cual está destinada, o acompañada con otra institución que brinde apoyo. Algunas empresas manejan su inversión social directamente desde la presidencia, a través de unidades adscritas para tales fines, mientras que otras lo hacen a través de una fundación, para esta decisión es conveniente investigar previamente los beneficios de carácter tributario y legal, y por otro lado, la magnitud que el compromiso social tiene para la organización, conjugando siempre responsabilidad y rentabilidad, es decir, considerando siempre que la inversión beneficie a todos los grupos de interés.

Güerere (2008) señala que el aspecto más importante a considerar en relación a las inversiones sociales, es que deben ser planificadas y no improvisadas, para ahorrar costos y garantizar el objetivo de beneficio que se ha planteado. Las acciones a seguir, al igual que cualquier programa o proyecto de inversión llevado a cabo por las empresas, deben contener al menos estas cuatro fases: a. preparación del proyecto, b. diseño, c. ejecución y d. evaluación. Adicionalmente, se debe considerar lo siguiente al momento de emprender una inversión social:


- Definir los responsables: debe definirse claramente si va a manejarse como un proyecto independiente o incorporarse como una unidad de negocio independiente, para manejar eficientemente el tiempo y los recursos, así como manejar las relaciones e informar los resultados.


- Integrarla a la organización: la gerencia debe conocer el costo y el beneficio que proporcionará la inversión y, a partir de allí, debe cultivar el interés y la colaboración en las iniciativas sociales en todos los niveles de la organización, con la finalidad de garantizar el éxito de la misma.


- Establecer límites: debe definirse claramente el objetivo y alcance de la inversión social y la forma de avaluar los resultados.


4.Creación de Valor


El objetivo de toda empresa es crear riqueza o valor económico, razón por la que toda persona involucrada con ella, tanto interna como externamente, está interesada en saber cuánto vale.


En la actualidad los mercados financieros y los grandes inversores ven en el comportamiento socialmente responsable de la empresa un valor añadido que se revierte en beneficios a largo plazo y mayor capitalización bursátil.


Por lo anteriormente expuesto, se deduce que la manera como un manejo responsable de las finanzas de la empresa, se traduce en un incremento de la rentabilidad y al mismo tiempo del valor de la empresa, es por medio de tres elementos claves, por un lado el aumento de los flujos de caja producidos por el endeudamiento planificado y responsable, acompañado de pagos oportunos; en segundo lugar la reducción de riesgos al evitarse conflictos y litigios a causa de incumplimientos con proveedores, gobierno, empleados, ambiente y demás grupos de interés; y también un correspondiente mejoramiento en su imagen, bien ganado al satisfacer a todos sus stakeholders.


Autores:


Lic. Fabio H. Soto Salom

Mgsc. Milagros Aranzazu de Soto


Miami 12/12/2019

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